Amazon: una colonización a lomos de la pandemia

[Gorka Martija] Amazon se expande como un virus a lo largo de Hego Euskal Herria. Desde Kapitalari Planto! ya denunciábamos en 2019, por estas mismas fechas, que la vorágine consumista del Black Friday se apoyaba en la entonces reciente puesta en marcha de una planta logística de la multinacional en Trapaga. Pues bien, este año la efeméride corporativa coincide, de nuevo, con el anuncio de una nueva «Pica en Flandes» sobre nuestro territorio: Amazon abrirá próximamente una nueva planta logística en Oiartzun.

Dos plantas en dos años. Hego Euskal Herria asume así un papel emergente en la estrategia de expansión global de este gigante digital. En un brevísimo espacio de tiempo, la multinacional incrementa exponencialmente su presencia en los polígonos de nuestro territorio, en lo que constituye una colonización en toda regla de nuestro espacio y, sobre todo, de nuestro tejido industrial y comercial. Una colonización que se está realizando, hoy, a lomos del shock colectivo que supone la pandemia de la covid-19.

No en vano, y dentro de una misma lógica unitaria, Amazon aterriza y se consolida físicamente, al tiempo que Aernnova, ITP, Gestamp –Matricerías Deusto y GTS–, Tubacex y tantas otras empresas con gran peso en el sector industrial vasco anuncian despidos masivos e incluso cierres de planta. La transición es evidente, ahonda en la crisis industrial de larga data que afecta a la CAV, y se apoya en unas políticas de promoción económica que fomentan, por un lado, la deslocalización vía internacionalización de las que nos quieren vender como «nuestras» empresas –pero que, como en el fondo siempre supimos, no son más que de sus propietarios y accionistas–, y por otro, el aterrizaje sobre una mullida «alfombra roja» de empresas y fondos globales, de los que gigantes de la economía digital como Amazon son el máximo exponente.

Una dinámica que, si bien no comenzó con la irrupción de la covid-19, sin duda se sirve de la crisis integral generada por la pandemia para incrementar su ofensiva. Así, mientras numerosas empresas ya asentadas aprovechan para deslocalizar y hacer una «limpia» –bajo la amenaza constante del tránsito del ERTE al ERE en cuanto acaben las condiciones de excepcionalidad sanitaria–, un gigante como Amazon acrecenta su presencia, con el fin de capturar aún más posiciones geográficas y de mercado en suelo vasco.

En este sentido, el incremento exponencial del comercio online como consecuencia del confinamiento juega un papel de primer orden. Amazon trata de consolidar su dominio del sector, aprovechando al mismo tiempo los imperativos sanitarios –que disuaden la compra en establecimientos físicos– y unas normativas hechas a su medida –como la consideración de actividad esencial, que mantuvo a sus repartidoras/es en activo incluso durante el confinamiento «duro» del mes de abril–. Así, junto con las condiciones laborales precarias que abanderan este tipo de empresas digitales, la destrucción del pequeño comercio, de proximidad y popular, será con toda seguridad la principal consecuencia de esta combinación entre el aumento de la presencia de Amazon en nuestro territorio y la agudización de las dificultades de este pequeño comercio si la pandemia se prolonga.

Es por eso que, ahora que se avecina un nuevo Black Friday, debemos decir no a la efervescencia consumista que pone, sin que nos demos cuenta, nuestras vidas en manos de grandes corporaciones globales. Debemos redoblar nuestra defensa del tejido comercial comunitario, mantener vivos nuestros pueblos y barrios frente a la enorme franquicia en que Amazon y otras de su estilo quieren convertir nuestro territorio. Por eso, también este Black Friday, decimos #AmazoniPlanto #AmazonKanpora